Caminé entre sombras y olvidos, con el viento susurrando secretos. Cada lágrima que caía era fuego y agua, cada paso un recordatorio de mi fuerza. Hoy miro atrás y sonrío: las cadenas rotas, los miedos vencidos. El sol me encuentra en pie,
y mis cicatrices brillan como estrellas,
porque aprendí a vivir, a reír, a volar.