Uno cree que el destino está escrito, pero no. El destino lo escribes tú. Tú eliges con quién estar, con quién hablar, de quién enamorarse, y eso lo haces tú, no los demás. No dejes que los demás elijan por ti quién es el correcto. Tú sabes quién es el correcto, quién te hace bien y quién no. Así que no te dejes lastimar por los demás.